Mattix, Chris: El Peligro de la Hipocresia ~ Apocalipsis 2
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Queridos oyentes, les habla Christopher Matics. Nuestro estudio en el libro de Apocalipsis sigue adelante, nos toca ahora el tema número seis, que se basa en Apocalipsis capítulo dos, versículos dieciocho al veintinueve, con la cuarta carta a la iglesia de Tiatira. Apocalipsis dos dieciocho al veintinueve tiene por título: El peligro de la hipocresía. El peligro de la hipocresía. En el tema anterior, el peligro en hacer concesiones, Ahí miramos la época de la iglesia, cuando estaba bajo intensa persecución intelectual, con herejías, con tantas personas enseñando cosas incorrectas sobre Jesús, sobre la Trinidad, sobre la Biblia y sobre la salvación. Esas denominan las doctrinas primarias, y cuando uno malogra, destruye o manipula una doctrina primaria, es una herejía, Entonces, la iglesia fue firme y fue fuerte en ese tiempo, específicamente habían algunos sobresalientes, como Anastasio de Alejandría, que defendieron la fe, defendieron la verdad y murieron aún antes de ver los resultados, pero no se dieron por vencidos. Bueno, después de eso, entre los años seiscientos noventa hasta el año mil quinientos diecisiete, pasan muchas cosas, y en esta oportunidad tenemos que tratar de entender todo eso en un breve tiempo. La carta más larga equivale a la porción más larga en la historia de la Iglesia. El año seiscientos noventa es la última fecha que usamos, y eso es más o menos cuando el mundo estaba saliendo de la edad de las tinieblas, edad oscura. En el año cuatrocientos setenta y seis, el Imperio Romano cayó, el Imperio Greco-Romano, con emperadores, senados, todo eso cayó. Después de unos ciento cincuenta años, surgió el primer Papa oficial. Hablamos de Gregorio Magno, año quinientos noventa más o menos. Él toma el puesto porque le piden hacerlo, pero él lo hizo de buena fe y lo hizo para el bien del pueblo. Pero luego eso llevó para ser lo que es el papado hoy en día, líder religioso, político. Y para los años setecientos, la Iglesia Romana Católica toma la posesión para unificar los países que habían sido destruidos y habían pasado mal tiempo en la Edad Oscura, porque habían entrado los bárbaros, había corrupción, había anarquía, en fin, un tiempo muy difícil. Y fueron los líderes religiosos, en un comienzo hombres muy buenos y creo hombres de Dios, que ayudaron a unificar a Europa, traer educación, traer cultura, traer arte y, sobre todo, retornar la palabra de Dios a las manos del pueblo. Hombres como Carlos Magno en los años ochocientos, luego Anselmo en los años mil, Francisco de Asís, años mil doscientos, luego también los prereformadores como Juan Hus y Juan Wycliffe son los nombres de renombre en este tiempo. Bueno, me encantaría hablar con ustedes sobre todo esto, pero la realidad es que no hay el tiempo. En el sur también estaba surgiendo el islam, comenzando con Mahoma en los años seiscientos treinta para adelante, comenzaron a invadir todo lo que estaba al sur y sudeste de Europa, todo lo que era Asia Menor, Turquía actualmente, Mesopotamia o países que son Irán, Irak, Israel, Arabia Saudita siendo su centro y todo África del Norte. Y en los años setecientos tuvieron que defenderse los europeos en contra de la invasión musulmana y pudieron defenderse, y fue un triunfo muy grande, y eso es lo que ya sacó a Europa de la Edad Oscura. Bueno, para mí la iglesia era bastante firme, bastante buena, bastante sana en esa época, pero luego comenzaron a llenarse de hipocresía, de corrupción, de política, de dinero, de cosas muy terribles. Se cuenta que cuando Martín Lutero, en los años mil quinientos, siendo un monje en el norte de Alemania, vio ahí mucha corrupción y muchos problemas, y él se preguntaba, es la iglesia de Dios? debe actuar? Y él tuvo muchos problemas con varias cosas que estaban ocurriendo, varias corrupciones en la palabra de Dios. La gente no podía leer la Biblia, la gente no sabía la verdad, la gente estaban siendo estropeadas y pisoteadas por el gobierno en esas partes y le robaban su dinero en el nombre de la iglesia, y Martín Lutero decía, esto está mal, pero él dijo, seguramente en Roma es mejor, seguramente ahí voy a encontrar la verdad, voy a poder hablar con personas para que ellos vengan y hagan un cambio en Alemania, para que otra vez la palabra de Dios sea la fuente, que la palabra de Dios sea el centro, que otra vez el evangelio sea predicado y que esta corrupción, esta inmoralidad pare. Bueno, la historia cuenta de cómo Martín Lutero llegó a ir a Roma. Tuve la oportunidad, que para él fue una oportunidad que había esperado toda su vida para ver, para ir a ver la sede de los papas, los cardenales, los curas, grandes obras de arte, catedrales inmensas. Y cuando llegó, vio una terrible hipocresía. Vio catedrales hermosas, vio mucho dinero, vio mucho lujo, vio mucha comodidad, vio cardenales, sacerdotes vestidos con la ropa más fina, en una ciudad muy limpia. Y él decía, pero en mis pueblos mueren de hambre. Y luego se enteró que la, que la iglesia más importante, la iglesia romana católica, la basílica de San Pedro en el Vaticano, fue construido vendiendo indulgencias, del cual hablaremos más en el siguiente tema, que era vendiendo entradas al cielo cuando no tenían la autorización para hacerlo, porque nadie puede perdonar pecados. Vio cómo los curas predicaban el amor, predicaban la misericordia, predicaban la humildad, predicaban a Jesús, pero luego ellos mismos estaban metidos en sábanas con prostitutas. Que el Papa tenía más de treinta y cinco hijos ilegítimos y que todo lo de ser célibe era ficción y que todo lo de honrar a Dios y la palabra de Dios era cosas que hablaban, pero no practicaban. Él se dio cuenta que Roma era la cuna de la maldad, que Roma era la madre de la corrupción, de la violencia y era una terrible hipocresía, tal como Jesús dijo a los fariseos, ustedes son tumbas blanqueadas que afuera son lindas, elegantes y apreciables, pero adentro están guardando huesos, huesos de muertos. Un símbolo muy fuerte de lo que es la hipocresía. La Iglesia Romana Católica, entonces, en su sede, en su cuna, era peor que lo que Martín Lutero había visto en Alemania, y él volvió a Alemania defraudado, entristecido, y dijo, qué hago? Si el centro está podrido, si la base está quemada y destruida, dónde irá uno a encontrar a Dios? podrá predicar el evangelio? podré dar al pueblo lo que tanto necesita, que es la verdad, la verdad pura, sin pedir dinero, sin esperar autoridad, sin usarlo para pecar, pero la gracia libremente dada para transformar vidas. Como usted seguramente sabe, fue el iniciador de la Reforma que trajo a la orgullosa y corrupta Iglesia Romana Católica a sus rodillas y por siempre destruyó el poder que era tan inmenso y tan temible y lo que llegó a ser la Iglesia Romana Católica fue mucho menos de lo que era en el tiempo de Martín Lutero. Ese monje cambió por siempre el mundo. cómo lo hizo? Con la palabra de Dios. Ese tema es próximo. Ahora nos toca el tema de la hipocresía, porque la Iglesia Romana Católica, entre los años setecientos hasta los años mil quinientos diecisiete estaba empeorando poco a poco, apartándose de la palabra de Dios, apartándose de la gracia, enseñando salvación por obras, apartándose de la humildad y el carácter de Cristo, y estaban creando una falsa religión tan peligrosa, tan asquerosa, tan inmunda. es lo que Cristo dice sobre esta época? Miremos lo que dice Apocalipsis dos dieciocho al veintinueve, pero no sin antes mirar la idea central de este pasaje. Dice: Tiatira representa la iglesia que aparenta servir a Dios, pero con motivación perversa. De nuevo, Tiatira, sino la cuarta iglesia. Tiatira representa la iglesia que aparenta servir a Dios, pero con motivación perversa. Hagamos lectura de este el pasaje más largo de las siete cartas. Escribe esta carta al ángel de la iglesia de Tiatira. Este es el mensaje del Hijo de Dios, el que tiene los ojos como llamas de fuego y los pies como bronce pulido. Y ese es el mensaje de Jesús para la iglesia de Tiatira. Yo sé todo lo que haces, he visto tu amor, tu fe, tu servicio y tu paciencia con perseverancia, y veo tu constante mejoría en todas estas cosas. Pero tengo una queja en tu contra. Permites que esa mujer, esa Jezabel, que se llama a sí misma profetisa, lleve a mis siervos por mal camino. Ella les enseña a cometer pecado sexual y a comer alimentos ofrecidos a ídolos. Le di tiempo para que se arrepintiera, pero ella no quiere abandonar su inmoralidad. Por lo tanto, la arrojaré en una cama de sufrimiento, y los que cometen adulterio con ella sufrirán terriblemente, a menos que se arrepientan y abandonen las maldades de ella. Heriré de muerte a sus hijos, entonces todas las iglesias sabrán que yo soy el que examina los pensamientos y las intenciones de cada persona, y le daré a cada uno de ustedes lo que se merezca. Pero también tengo un mensaje para el resto de ustedes en Tiatira, los que no han seguido esa falsa enseñanza, verdades más profundas, entre comillas, como ellas las llaman, que en realidad son profundidades de Satanás. No les pediré más, solo que retengan con firmeza lo que tienen hasta que yo venga. A todos los que salgan vencedores y me obedezcan hasta el final, les daré autoridad sobre todas las naciones. Gobernarán las naciones con vara de hierro y las harán pedazos como si fueran ollas de barro. Tendrán la misma autoridad que yo recibí de mi padre, y también les daré la estrella de la mañana. Todo el que tenga oídos para oír debe escuchar al Espíritu y entender lo que él dice a las iglesias. Hay mucho que procesar en este pasaje. Comencemos con lo más importante, que es la referencia a las características de Jesús, visto en el capítulo uno. Es la clave, como saben, para entender cada carta. Aquí habla de Jesús como el Hijo de Dios, que tiene ojos como llamas de fuego y pies como bronce pulido. Los ojos como llamas de fuego hablan de el fuego que penetra, que ve todo, y en este caso Jesús está diciendo, yo puedo ver con mis ojos la intención de tu corazón. No me puedes mentir a mí. Puedes externamente hacer buenas obras, hablar un montón, decir un montón, servir, pero yo veo tu corazón y sé por qué lo estás haciendo. estás haciendo para mí o lo estás haciendo para tu propia vanagloria, para tu ego, para ganar dinero, para tener poder, para poder pecar? Jesús ve la intención y dice: pies como bronce pulido. qué me habla eso? Jesús dice: yo soy el rey, yo soy el que pisa fuerte, yo soy la autoridad. Los dos problemas de la iglesia de Tiatira se demuestran aquí. La iglesia de Tiatira tenía hipocresía, decía algo, pero no lo hacía. Por lo menos muchos de los líderes, no todos, como vemos al final, algunos se habían librado de esto, pero la mayoría habían caído en hipocresía. Predicaban y no hacían, predicaban y no obedecían. Y dos, autoridad. Le habían dado autoridad a una mujer, le habían dado una autoridad a una mujer inmunda, una mujer que es una prostituta, en lugar de a Jesús. Entonces, aquí vemos algo muy interesante. Comienza Jesús hablando de esta iglesia como una iglesia sana, una iglesia buena, o así parece, Dice que son llenos de amor, fe, servicio, paciencia y otra vez constante mejoría en todas estas cosas. Externamente una iglesia muy buena, muy saludable, muy sana. Si ustedes miran la Iglesia Católica en esta época, va a ver que era una iglesia llena de artistas, lleno de libros, lleno de estudio, lleno de universidades, un crecimiento intelectual, arte, hermosura, catedrales, belleza, externamente hermoso. Pero tenía un terrible problema, estaban desplazando a Jesús y metiendo ahí algo que nunca debería estar. En este caso se habla de una mujer llamada Jezabel, que se llama profetisa, dice hablar por Dios. en, quiénes en la historia dijeron hablar por Dios? Bueno, los papas. Los papas tienen el título de el vicario de Cristo o la boca de Cristo. El Papa dice hablar por Dios. Eso es blasfemia. Dios habla por sus profetas y la Biblia nunca se contradice. La Biblia dice en Apocalipsis, en este libro mismo, que el canón de la Biblia está cerrado, que no se puede añadir o quitar ninguna sola palabra. El que dice profetizar algo nuevo de parte de Dios hoy es un blasfemo y está cometiendo herejía porque está agregando a la palabra de Dios. Dice que ella, con su profecía, está guiando al pueblo por mal camino, para cometer pecado sexual, entrar en idolatría. La Iglesia Romana Católica, en este tiempo, se metió en todo tipo de inmoralidad. Los curas, los sacerdotes, los monjes, los mismos papas estaban tan metidos con la lujuria, que era abominable. Hasta hoy en día se puede ver los efectos de eso, de casos de homosexualidad, de pedofilio, de abortos de monjas. Históricamente hay mucho que habla sobre esto. También la Santa Inquisición surgió en ese tiempo. La Santa Inquisición era marcada por inmoralidad, corrupción terrible, todo tipo de violación, homosexualidad, abuso, tortura, sufrimiento, terror. Las peores palabras describen esta época, que era la peor época en la historia del mundo, quizás, porque en el nombre de Dios torturaban, quemaban en vivo a otros seres humanos, algo que Dios nunca enseñó que la iglesia haga. También surgieron las cruzadas. Jesús dice: ama a tu enemigo, haz bien a los que te maldicen, dale la otra mejilla, ama a tu prójimo. es amar a tu enemigo y luego cruzar el mundo para ir y matar a musulmanes? está el amor en eso? se puede explicar tal barbaridad como esto? Que la Iglesia Romana Católica usó a soldados para ir y matar a musulmanes y convencieron al pueblo usando la palabra de Dios. Qué terrible hipocresía. Decir, servir a Dios, un Dios de amor, de misericordia, de gracia, cuando ellos estaban llenos de odio, de rencor, de amor al poder, de política, de corrupción, todo tipo de avaricia, lujuria. En el nombre de Dios, uno tiene que preguntarse, cuando alguien hace algo en el nombre de Dios, uno tiene que preguntar, es algo que Dios haría? Porque no solo porque toma el nombre, significa que él lo haría. Es como si alguien hubiera hecho algo muy terrible y luego dice que le culpa a mí o a ti, porque nosotros le dijimos que lo haga. No, no, no, ratito. Usted lo hizo quizás en mi nombre, pero yo no tenía nada que ver con eso. Así es también con Dios. Cosas muy terribles estaban ocurriendo en ese tiempo. También, además de la Inquisición, de las cruzadas, del surgir de los papados, del problema con la maio- mariología, también había idolatría. Adoraban a santos, adoraban a vírgenes, ponían estatuas que la gente pasaba más tiempo dando incienso y adoración y culto a ídolos que a Jesús. Idolatría. Y hablaban de muchos temas teológicos, de doctrinas, de misterios, pero en realidad eran misterios de Satanás, como aquí dice, profundidades de Satanás. No es incorrecto hacer una comparación entre lo que la Iglesia Romana Católica hacía y hasta hoy en día hace de niveles de enseñanza, de que solamente los más importantes destacados podían leer la Biblia en ese tiempo antiguo. Para llegar ahí, uno tiene que cruzar un montón de pruebas, aprendizaje, conocimiento, escuelas, universidades, para poder interpretar la palabra de Dios, pero no lo podías leer hasta que te habían indoctrinado con un montón de mentiras. Similar a la masonería o los Illuminati, que tienen niveles tras niveles de enseñanza, de aprendizaje, de subir más, de entender más, profundidades de conocimiento, pero en realidad son profundidades de Satanás. También en esta época surgieron los siete sacramentos, la enseñanza que uno era salvo por medio de la iglesia, que te daba gracia por seguir obras, y esas obras se llamaban los siete sacramentos. Entonces, en lugar de ir directamente a Jesús, pedirle perdón por tus pecados y tener la transformación que viene del Espíritu Santo, ibas por medio de los curas en la iglesia que te decían que te iban a dar salvación si tú dabas dinero a la iglesia y obedecías los sacramentos. Aquí vemos que la gracia estaba pisoteada, la verdad estaba escondida y la palabra de Dios ya no estaba disponible al pueblo. Una de las peores épocas en la historia de la iglesia es esta, específicamente el año mil doscientos hasta el año mil quinientos, épocas de oscuridad espiritual. Bueno, aquí también habla lo siguiente, versículo veintitrés es la clave. Dice la segunda parte, entonces todas las iglesias sabrán que yo soy el que examina los pensamientos y las intenciones de cada persona. Qué interesante, Dice que Jesús mira la intención del corazón, mira los pensamientos, examina, observa, estudia, ve todo. Amigo mío, hermano, uno puede mentirle al mundo, uno puede fingir en la iglesia, uno puede hacer un montón de cosas, pero uno no puede mentirle a Dios. Uno no puede fingir delante de él, uno no puede ocultarse ante él. En el versículo veinticuatro habla que habían algunos de los de Tiatira que no habían seguido esta falsa enseñanza y que Jesús le decía: sigan firmes, sigan adelante, y si lo hacen serán vencedores. Decía Jesús, este tiempo es difícil, este tiempo es complicado, pero sigan adelante, sigan firmes y yo les honraré. Bueno, entonces, algo interesante se ve aquí. En el tiempo de los años setecientos hasta los años mil quinientos, una época muy larga, la Iglesia Romana Católica poco a poco se fue alejando de la palabra de Dios, alejando de la enseñanza pura y verdadera, y defendiendo su falsa religión por medio de las cruzadas y la santa Inquisición, enseñando los sacramentos, imponiendo autoridad de los papas, enseñando todo tipo de falsedad, mentiras y, como hemos dicho, escondiendo la palabra de Dios del pueblo, algo que vamos a hablar con mucho más detalle en el siguiente tema. Pero el enfoque de Jesús está sobre esa hipocresía. Sabiendo la verdad, predicaron la mentira. Conociendo la salvación, predicaron obras, pero no todos. La historia de la iglesia también habla que en este tiempo surgieron muchos grupos que se llaman los prerreformadores, grupos de cristianos que realmente amaban a Dios y la palabra de Dios y que estaban dispuestos a morir por su fe bajo la Santa Inquisición para predicar esta verdad. Grupo como los cátaros de Francia, los valdenses de Francia e Italia, los husitas más por República Checa, los lolardos de Inglaterra. Muchos grupos que dijeron, no vamos a seguir al Papa, no vamos a seguir los siete sacramentos, no vamos a esconder la verdad, pero vamos a salir y predicar y buscar compartir con el mundo el evangelio. Fue un tiempo muy difícil, La Santa Inquisición causaba tanto terror, tenía tanto poder, que era casi imposible escaparse de sus manos, casi imposible escaparse de la muerte, la tortura, el sufrimiento terrible que llevaba este movimiento de la Santa Inquisición. Se podría hablar con mucho más detalle sobre este movimiento tan terrible, tan diabólico. Es interesante que en este pasaje habla de cómo la iglesia, que antes era una iglesia buena, sana, ahora fingía y que realmente había entrado una prostituta y había entrado enseñanza de Satanás. Eso se puede ver claramente. No hay quizás nada más obviamente satánico en la historia de la iglesia que la Santa Inquisición y las Cruzadas. Y la prostituta que aquí referencia podría ser simbólico y un adelanto de lo que aparece más adelante en Apocalipsis sobre la gran prostituta o la gran ramera, que simboliza todo lo que es el movimiento mundano, corrupto, pecaminoso y moral, todo lo que es idolatría, todo lo que es separación de Dios, separación de la verdad y seguir los deseos de la carne. Realmente esta época es triste, es terrible, pero aún ahí hubo un remanente, aún ahí personas se pararon y dijeron, vamos a dar nuestra vida por la verdad. Estamos dispuestos a dar todo. Sufrieron persecuciones terribles, sufrieron bajo las cruzadas que atacaron no solo a musulmanes, pero también a cristianos, en especial los cátaros, pero siguieron firmes. Héroes de la fe surgieron este tiempo, como Juan Hus, como Juan Whitfield, como Pedro Baldo, hombres de fe, hombres de verdad, hombres de Dios. Hermanos, es la aplicación para nosotros hoy en día, mirando esta iglesia, una iglesia que aparentaba ser tan buena, que tenía fe, amor, buenas obras. Debo decir que las buenas obras o el a- o el am- o el amor o la o la fe no tiene valor? No, es muy importante. Pero es posible también fingir. Es muy fácil, especialmente hoy en día, donde es tan fácil ser cristiano, donde casi puede ser hasta cultural, donde no hay rechazo, donde no hay burlas. Para nosotros en países libres de la persecución es muy fácil ser un cristiano y es muy fácil fingir. Es muy fácil para que jovencitas o jovencitos se dejen llevar por ese miembro nuevo que aparenta ser creyente y no lo es, y solo entró para ganarse a una señorita o a un joven y luego arrastrarles al mundo. Cuántos hoy en día predican y hablan y saben y conocen y su mente está llena de información, pero es solamente orgullo porque nunca lo aplican, nunca han sufrido por Jesús, es pura teoría. Hermano, yo no estoy aquí para apuntar el dedo o criminalizar, pero sí debemos ser astutos, sí debemos ser inteligentes, sí debemos ser sabios, sí debemos examinar, pero la examinación debe comenzar en mí. Jesús ve mi corazón, Jesús ve mis motivaciones. tú sirviendo para la gloria de Dios o para tu vanagloria? tú trabajando en la iglesia para que la gloria sea para Dios o para ser visto por los ojos del pueblo y de la iglesia? es tu motivación? es tu razón? determinado a seguir a Jesús, pase lo que pase y aunque todos le dejen? la palabra de Dios? al Señor? dispuesto a dar lo que tú tanto amas por acercarte a Jesús? es tu primer amor? es el número uno en tu vida o está por detrás, quizás de ministerio, o familia, o trabajo, o ambición personal? Hermano mío, si tú eres creyente, debes darte cuenta de que Dios realmente odia la hipocresía. Él fue mucho más duro con los fariseos, los ultra religiosos, que con los mismos pobres, inmorales, las prostitutas. Ellos recibieron menos crítica que los fariseos. Entonces entendemos que el pecado, la hipocresía, es realmente terrible. Debemos ser transparentes, debemos predicar lo que vamos a vivir. Bien dijo Francisco de Asís, un monje que vivió para Cristo, quiso ser como Cristo en esta vida, dijo: de nada vale ir a predicar el mensaje a algún lado si tu caminar no es también tu predicar. Él también dijo: predica la palabra en todo momento, si te es necesario, usa. Francisco de Asís viene a un mundo empapado de hipocresía, de curas, sacerdotes, personas dizque siervos de Dios, que lo hacían por ambición, por dinero, por poder y por pecar. Y Francisco dijo, no, no voy a solamente predicar. Muchos predicaban la verdad, pero pocos lo hacían. Hermano mío, cuando tú enseñas a otro, te enseñas a ti mismo? Cuando tú lees la palabra, lees para que lo enseñes a otro y le digas a otro o le cambies a otro, o para cambiarte a ti mismo? La palabra te fue dada para cambiarte. Si la palabra te duele, te ataca, te afecta, di, Señor, debo aprender? debo cambiar? Necesito ser diferente, necesito ser transparente, necesito tener mucho cuidado con el amor al poder, el amor al pecado, el amor al yo, el amor al dinero. Líbrame, Padre, hazme alguien humilde de corazón, transparente de verdad, que no solamente predica, pero hace. El pecado de la hipocresía es quizás una de las más asquerosas y peligrosas de todos los pecados. La hipocresía, fingir ser lo que no eres, decir y no hacer. Dios nos guarde. qué? Porque Jesús dice que si no nos arrepentimos y abandonamos esta forma de vivir, habrán terribles consecuencias. Él puede ver tu corazón, no le mientes a nadie. Esos pecados ocultos, Dios lo ve. Esos pecados que te están afectando y causando tropiezos siempre, él los ve. Ahora, no estoy diciendo que tú tienes que dejar eso para ser un creyente, pero no puedes amar ese pecado y llamarte un cristiano. Tienes que luchar, tienes que batallar cada día de se- decir, Señor, cámbiame, hazme diferente, porque tú puedes fingir en la iglesia, tú puedes fingir delante de mí, yo puedo fingir delante de ti, pero yo ni tú podemos fingir ante Dios. Digamos en esta ocasión juntos, Señor, cámbiame. Señor, tú ves mis pecados, tú ves mis falencias, tú ves mi hipocresía, quiero ser diferente, quiero hacer lo que predico, quiero vivir lo que enseño, quiero aplicar lo que tú me muestras. Dame tu poder mediante el espíritu para ser diferente. Con la ayuda de Dios podemos. Con la ayuda del espíritu hay transformación. Dios nos guarde el peligro de la hipocresía. Gracias por su atención. Estuvo con ustedes Christopher Matics. Hasta la próxima. Dios le bendiga.