Leemos entonces en el libro de Gálatas, capítulo cinco, verso siete, dice: Vosotros corríais bien, os estorbó para no obedecer la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa. Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo, más el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea. Y oh, hermanos, si aún predico la circuncisión, qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz. La comparación aquí entre Pablo y los falsos maestros, eh, nos da a entender que este asunto de lo verdadero y lo falso es una comparación entre dos persuasiones, dos pres- dos convencimientos, eh, un a- un esfuerzo por hacer convencer, ya sea para la verdad o ya sea para lo que no es verdad. Eh, y este asunto de eh estar bajo la ley es lo que Pablo está diciendo que no procede de Dios. Ya varias veces nos ha mostrado esto de un principio en donde, este, desde el capítulo uno eh, dice: tan pronto os hayáis alejado de aquel que os llamó. Entonces, mirar la ley es alejarse de Dios. Este capítulo cinco también ha hecho claro al comienzo que no se puede tener las dos cosas. Este, el que se fija en la ley le quita la vista a Cristo, eh, hace inefectivo a Cristo. Cuando uno se pone bajo la ley, lo que fun- confunde, o es lo que usa el enemigo para confundir, es que Dios dio la ley, pero confunde su motivación de la ley. La motivación de la ley, fue? Fue no hacer que uno trate de cumplirlo, sino para mostrar que no podemos cumplirlo, para que nuestra, nuestros ojos sean puestos en Cristo, el Salvador. El enemigo lo que quiere es que no nos fijemos en Cristo el Salvador. Él quiere desviarnos la atención de Cristo y ponerla sobre uno mismo en nuestro orgullo, apela al orgullo humano para desviar al corazón humano de Cristo. Porque lo que nos trae Cristo es una salvación y una condición que no trae orgullo a nuestro corazón. Los gálatas habían entendido que la salvación era, era por Cristo. Estaban con los ojos puestos en Cristo, y por eso Pablo dice: corríais bien, pero os estorbó para no obedecer a la verdad? La obediencia a la verdad es correr bien, pero alguien les cortó el camino, los estorbó de tal manera que tropezaron en el camino, la carrera que estaban corriendo, para no correr bien, obedeciendo a la verdad. Siempre la verdad por delante. Eh, siempre la obediencia a Dios por delante, pero a la verdad. nos estorbó entonces para no obedecer? Esta palabra obedecer no es una palabra que significa que uno está sometiéndose a la autoridad de otro, en este caso, sino que significa ser persuadido o ganar a favor de la verdad. Es un convencimiento que lleva a obediencia a la verdad. Esta, esta obediencia aquí es una obediencia debido a la fe que uno ha tenido en la verdad, un convencimiento de lo que es la verdad. Y entonces, Pablo, a través del poder de Dios, les había predicado la verdad, y ellos habían sido convencidos por la verdad y estaban obedeciendo a la verdad. La fe siempre trae la obediencia, pero alguien le estorbó para no obedecer por fe a esa verdad de la cual habían sido convencidos por Dios. Alguien estorbó, y verso ocho, entonces, nos dice el origen de el legalismo, el origen de ponerse bajo la ley con el fin de ganar la salvación y el mérito de Dios. Eso no viene de Dios. Por eso dice en el verso ocho: esta persuasión no procede de aquel que os llama. La palabra persuasión acá es un juego de palabras con obedecer. También es una persuasión, eh, un convencimiento a ganar a favor de alguien. Los falsos maestros también estaban persuadiendo. Estaban persuadiendo a esas personas, pero en una dirección opuesta a la persuasión que habían recibido antes. No se podían tener las dos cosas a la vez, dice Pablo. Eso ha hecho claro antes. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis. Tratar de justificarse por el cumplimiento de la ley es desligarse de Cristo, es decir, no necesito de Cristo. Si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo, dice Galatas al comienzo del libro. Entonces no se puede tener las dos cosas a la vez. Y Pablo aclara ahora, de una forma muy clara, que esta persuasión del legalismo de fijarse en la ley para tratar de, a través del cumplimiento de ello, tratar de justificarse ante Dios por sus méritos, esto no procede de aquel que os llama. Esta persuasión que ellos estaban, los falsos maestros estaban enseñando, era una cosa continuada que estaba teniendo un efecto sobre ellos, desviándoles, y por eso lo compara, no dice aquel que os llamó, aunque eso es cierto, nos llamó por medio del evangelio, pero él no solamente nos llama a salvación, sino nos continúa llamando a la obediencia a la verdad. A seguir obedeciendo a la verdad, esto es lo que Dios hace. Él es el que nos nos llamó y nos sigue llamando a seguir obedeciendo la verdad. Todo es de él. Pero esta persuasión, este convencimiento a favor de eh, el legalismo, no procede de aquel que os llama, no procede de Dios. Entonces, quién procede? Indudablemente había Satanás y sus demonios estaban dando poder, convencimiento a estos falsos maestros en su convencimiento de las cosas. Y entonces estaban convenciendo a iglesias enteras en toda la zona de Galacia, con este convencimiento que ellos estaban argumentando. Pablo, este, estaba preocupado por esto. Y dice en el verso nueve: un poco de levadura, leuda toda la masa. Pablo no solamente en el verso anterior nos habla del origen de la falsa doctrina, que no era de Dios, sino también está hablando ahora del efecto que tiene sobre los creyentes. Por ejemplo, en el verso siete dice que esa falsa doctrina estorbó, estorbó el correo de los creyentes, estorbó su avance en ser como Cristo, el avance en, eh, que se formen a la imagen de Cristo. qué? Porque cuando un, cuando la uno mira la ley, le dice, la ley dice, ah, quién está mirando? A la persona, yo. Pero el evangelio dice, mirá a Cristo, el Salvador. Es una e- es una mirada diferente. Entonces, mirar la ley quita la vista de Cristo y lo pone sobre uno mismo. Entonces ya no está avanzando en Cristo, ya no está avanzando en hacerse semejante a la imagen de Cristo. Está siendo estorbado ese avance. Esa falsa doctrina, entonces, estorbó esto. En el verso diez, en el verso siguiente, dice: el que os perturba. Y habla entonces de una perturbación del alma que producía una anarquía en el alma de rebeldía a Dios. Vamos a ver eso en un momento, el indicado esto. Y ahora en el verso nueve, estamos hablando de cómo, eh, esta enseñanza afectaría a muchos otros creyentes. Un poco de levadura leura toda la masa. Las personas que trabajan con masa de harina saben que solamente se necesita una pizquita de de levadura mezclada con harina para que el proceso de fermentación, esa levadura permee toda la masa de harina. Pablo dice, esta falsa enseñanza es así. Solamente hace falta un comienzo pequeño para que esto se extiende a una multitud de personas. En una iglesia, en una zona, hasta todo el mundo. El hecho de que muchos hayan sido infectados con una falsa doctrina no hace que sea cierta. Porque la falsa doctrina actúa como una levadura avanzando perniciosamente. Zacarías nos dice de que no hay que menospreciar el día de pequeñeces. Esto aplica a lo malo y a lo be- a lo bueno también. En lo bueno no hay, eh, todo lo bueno también comienza con pequeñeces. Toda obra de Dios comienza con pequeñeces y va creciendo, pero lo malo también es así. No debemos despreciar cuando hay un poco de mala enseñanza, sino debe ser cortada cuando aún es un poco, y eso es lo que Pablo está haciendo aquí con esta carta. No está esperando un secretario, está escribiendo con letras grandes. Al parecer tenía un problema de ojos, y urgentemente entonces él mismo comienza a elaborar esta carta por la urgencia del mensaje, de que se recuperen estas personas antes que esa levadura avance más y sea más difícil de que eso sea detenido en ellos. No es cosa po- poca cosa, entonces. La levadura en la Biblia siempre es usada como símbolo de maldad. Por ejemplo, en Mateo capítulo dieciséis, el Señor Jesucristo habló de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Dice en Mateo 16, verso 6, Mateo 16, verso 6, Jesús le dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Si no lo tienen, escuchen nomás. Ah, entonces los discípulos decían, ah, es porque no trajimos pan, por eso nos estás criticando que, eh, guardado de levadura, tiene algo que ver seguro con que nos hemos olvidado de traer pan. Entonces el Señor dice, no entienden, si yo necesitara pan, volveré a hacer los da- los dos milagros que si- hice antes. Ese no es el problema. es que no entendéis, dice Verso once, que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardase la levadura del pan, sino de la de- doctrina de los fariseos y de los saduceos. Mira cómo usa esta doctrina de los fariseos y saduceos, eh, y dice que es levadura, una falsa doctrina. es la doctrina falsa de los fariseos? Ellos no estaban satisfechos con la palabra de Dios, tenían que agregar un montón de leyes para protegerse. El saduceo, en cambio, e- era lo contrario, quitaba por incredulidad, no creo que eso diga la palabra de Dios, y reducía en la doctrina falsa de los saduceos. En Marcos, capítulo ocho, verso quince, habla de la doctrina de Herodes. En Marcos, el Evangelio de Marcos, capítulo ocho y el verso quince. dice: Él les mandó diciendo: Mirad, guardaos la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes. La levadura de Herodes en el pueblo de Dios daba a entender que uno podía mirar a la política como una solución, en vez de mirar a Dios, nuestro Padre, para nuestras soluciones, mirar a por- es una falsa enseñanza. acaso no todo el mundo cree eso? es como una levadura que todo el mundo ha permeado y piensa de esa manera? Siempre la maldad es como una levadura. En Primera de Corintios, cuando Pablo habla de la maldad inmoral en la iglesia de Corinto. Dice, este, en el verso 6 de 1 Corintios 5, 1 Corintios cinco, verso seis: es buena vuestra jactancia? sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, de esa inmoralidad en la asamblea, para que seáis nueva masa sin levadura como sois, porque nuestra pájaro, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y verdad. Aludiendo entonces a una comparación entre una de las fiestas judías, diciendo eso es lo que ha pasado en la iglesia. En la fiesta judía del sacrificio de Cristo, en el sacrificio de la Pascua, el cordero representa a Cristo, seguidamente habían siete días sin levadura donde tienen que rebuscar la casa y limpiarla de toda la levadura. Diciendo esto en cuanto a que Cristo tenía que morir para que en la iglesia seamos limpiados del pecado. Por un periodo completo, siete siempre completo. Entonces nuestra vida, como consecuencia de la muerte de Cristo, debe ser sin levadura, sin pecado. Porque Cristo ya fue sacrificado para que tengamos limpieza del pecado. Por lo tanto, limpiaos, pues, de la vieja lavada, para que seáis nueva masa, o sea, masa sin levadura, como sois, como Cristo nos ha hecho. A eso también se refiere, pues, este, Mateo trece treinta y tres, cuando dice que una mujer tomó levadura y la mezcló con la masa. Es, ahí la mujer representa la iglesia, no es Cristo el hombre que, que haya hecho eso, él pone la, la masa sin levadura. Es la iglesia que introduce enseñanzas falsas en la masa que es correcta. Entonces, tenía que hacerse? Bueno, en el caso de los corintios tenían que confesar el pecado, tenían que juzgarlo. Una le- una masa enlodada, se puede tener la levadura? En la cocina, se ha mezclado la masa. hay que hacer? Hay que ponerlo en el fuego, que poner en el horno. El horno, entonces, eh, el calor mata el germen, con el calor hace que el germen se se muera, entonces ya no crece, no va a explotar y va a bañar todas las paredes y el techo también, es cierto? Así es, en la asamblea tiene que ser juzgada primeramente en el individuo. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo a perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Al confesar, al juzgar el pecado como pecado, entonces Dios puede limpiarnos. Eso también tenía que juzgar en la asamblea si una persona no lo estaba haciendo personalmente, en la asamblea tenían que juzgar el pecado para que no siga avanzando en otros creyentes. Eso es la immo- y esa es la maldad inmoral. Pero también es cierto cuando hay fals doctrina. Aquí en Gálata se refiere no a inmoralidad sexual, por ejemplo, o ladrón o todas esas cosas, sino a una falsa enseñanza que estaba creciendo y que podía seguir creciendo. No olvidemos entonces que grandes árboles crecen de pequeñas semillas y que una plaga en una sola persona puede infectar toda una comunidad y hasta llegar a todo el mundo. Así, una enseñanza subversiva puede infectar toda una comunidad de creyentes, como también expandirse a todo el mundo. Las falsas enseñanzas, entonces no hay que menospreciar su efecto que pueda tener. Sin embargo, el verso, eh, volviendo a Gálatas, capítulo cinco, verso diez, dice Pablo, yo, poniendo énfasis sobre él, yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo, más el que os perdurba lle- llevará perturbaos, llevará la sentencia a quienquiera que sea. Yo confío respecto de vosotros en el Señor. Esa palabra confío es la misma de ser persuadido. Ya es la tercera vez que se usa esta palabra o algo parecido. Primeramente estaba la persuasión a la verdad que ellos habían tenido, luego está el convencimiento equivocado de los falsos maestros que estaban, eh, convenciendo a su favor a esas personas con su falsa enseñanza. Pero Pablo en sí dice, yo estoy convencido. Esta palabra convencimiento nunca queda en teoría, siempre se supone que lo lleve a la práctica. Y Pablo entonces está confiando de que ellos, está confiando que realmente hay una obra de Dios en ellos y que ellos van a llevar a práctica el juzgar la levadura en sus vidas, para que pueda corregirse. Yo confío respecto de vosotros en el Señor. Él no está confiando en sí mismo, él está confiando en la obra del Señor en ellos. Claro que el Señor va a usar esta carta para hablarles, pero él está confiando no en su carta, no en su habilidad de expres- expresarse, sino en el poder del Señor en convencerles a ellos y a re- y rescatarles a ellos, porque ellos realmente tienen vida. Pablo confía que eso es así. confía? Que no pensaréis de otro modo, que no tendréis un juicio. Pero esa palabra juicio, una vez más, o e- esta palabra pensar, nunca queda en teoría, en opinión solamente. Siempre tiene la idea de que va a actuarse en base a le c- a lo que, la idea que uno ha formado. Eh, ese es el problema que tenemos en la sociedad moderna. Eh, quizás no tanto en esa sociedad en que vivimos, pero mundialmente hay una influencia en donde piensa que todo es teoría y todo se cae en sueño y no hay realidad, Eh, pero en la Biblia nunca encontramos esto. La teoría siempre se lleva a la práctica. El convencimiento nunca se queda solamente en conocimientos. El conocimiento no es conocimiento a menos que se lleve a la práctica. En este caso, Pablo dice, estoy convencido que ustedes van a hacer un juicio que les va a llevar a una práctica. Él está convencido de que ellos van a juzgar el pecado. pecado? El pecado de aceptar la falsa doctrina. Esas obras muertas, a los hebreos, el escritor le dice, tienen que arrepentirse de esas obras muertas. obras muertas? Obras religiosas, pero obras producidas por una persona muerta. Y que requiere la sangre de Cristo para limpiarse de obras muertas. Tendrían que arrepentirse entonces de esas supuestas buenas obras que hacían para hacer méritos, pero que Dios llama obras muertas. Entonces, yo confío respecto al Señor que no pensaréis de otro modo. Mas el que os perturba, el que está produciendo esta perturbación en sus almas, llevará la sentencia. Dios se va a encargar del juicio a aquellas personas que están interfiriendo en la obra de Dios con esta falsa enseñanza. Esta falsa enseñanza en la vida de los creyentes, ellos tenían que juzgarlo, pero el que lo había introducido, iba a juzgar? gálatas? No era necesario. Ellos tenían que juzgar en su propia vida esa falsa enseñanza. La, los falsos enseñadores, ellos tendrían que dar cuenta a Dios. Esta palabra perturbación, dice el Wiener, ese que autor de palabras griegas, eh, estudioso de la palabra griega, dice: perturbar es el que ha producido subversión en sus almas. O sea, por esa subversión, esa, ese levantamiento de orgullo que se rebela contra Dios, diciendo: yo sí puedo, tú dices que no, pero yo sí puedo. El que ha producido, ha instigado ese orgullo en sus corazones, llevará, va a cargar con su propia sentencia. La sentencia es ese resultado de que Dios, conociendo las intenciones de esas personas, conociendo lo que ellos han enseñado, ellos llevarán la culpa, lo traduce otra, otro autor. Ellos llevarán su culpa. Esa culpa que llevará el verdugo. El creyente, entonces, no tiene que juzgar, solamente tiene que juzgar el efecto en su propio corazón. Pero este resultado en la iglesia no es de poca ascendencia, va a requerir un juicio de Dios sobre aquellas personas. Dios, entonces, dice, esta persona llevará la sentencia quien quiera que sea, no importa, Dios no es excepción de personas. Pablo no está preguntando nombres. es, quién es esto- estorbó? Quien quiera que sea, dice Pablo. No importa quién es el que ha traído esas cosas. Dios no hace excepción de personas. Estos son personas que han perturbado el pueblo de Dios. Son similares a lo que el Señor dice en Mateo, capítulo dieciocho esta vez, y el verso seis y siete: Y cualquiera que haga tropezar a alguno de esos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se colgase al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiese en lo profundo del mar. Del mundo por los tropiezos. Porque es necesario que vengan tropiezos, cosas que hacen tropezar la vida de la persona para no llegar a Dios o en su avance en la vida del Señor. Es necesario que vengan tropiezos, pero De aquel hombre por quien viene el tropiezo. Es terrible cuando, este... hay alguien que está tropezando en la vida del creyente, Y pero Dios va a juzgar a esta persona. Ay de aquella persona. Es terrible cuando a alguien le roban el carro. Y la persona, Dios va se va a encargar de hacer ese juicio de esa persona por su robo. Pero peor es el sentimiento que uno tiene cuando alguien está robando en la vida de los creyentes. Cuando alguien está estorbando el crecimiento de la vida de los creyentes. Ese sentimiento es peor. Y el, el, las consecuencias son terriblemente mayores. Cuando Pablo habla a los corintios y les, eh, y habla de, de las coronas, dice: si alguno destruyera el templo de Dios, que es la iglesia local, Dios le destruirá a él, porque el templo de Dios, del cual sois vosotros, santo es. Las personas que estorban el crecimiento del individuo o de la iglesia, en este caso por falsa enseñanza o por otros motivos, Dios se va a encargar de la destrucción de ellos, del juicio de sobre ellos. Si son creyentes malversados, malintencionados, van a recibir disciplina del Señor. Si son personas disfrazadas como creyentes, lobos vestidos de ovejas, no van a ser quizás juzgados ahora, aunque quizás sufran consecuencias, su juicio será en el día futuro y llevará una sentencia terrible aquella persona. de aquella persona por quien viene el tropiezo! Pablo dice, de aquella persona, capítulo uno, verso ocho: aún si fuera yo que trajera una falsa doctrina como esta, eso es una cosa terrible. Gálatas capítulo uno, verso ocho dice, más si aún nosotros, un ángel del cielo os anunciara otro evangelio, como es esta falsa doctrina del legalismo, diferente al que os hemos anunciado, sea anatema, como antes hemos dicho, también ahora repito, si alguno os predica diferente al evangelio que habéis recibido, sea anatema bajo juicio de Dios. Eso no ha cambiado en su enseñanza. Volviendo al capítulo cinco, en el verso once, dice: y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo a la cruz. En este verso se puede ver el contraste absoluto entre los judaizantes y Pablo. Ellos predican la circuncisión, Pablo predica a Cristo y la cruz. Predicar la circuncisión, es? Es decirle a los pecadores que pueden salvarse a sí mismos por sus buenas obras. Predicar a Cristo es decirles que no pueden salvarse por sus buenas obras y que solo a Cristo pueden salvarse por medio de la cruz. Si uno predicara las obras, la circuncisión y otras obras por hacer para agradar a Dios, de que uno puede colaborar con Dios, no estamos predicando el verdadero evangelio, sino la falsofina que justamente Pablo condena y está corrigiendo en ese libro. El mensaje de la circuncisión es muy inofensivo para el orgullo. La circuncisión dice: tú sí puedes, uh, tú eres una buena persona. Es inofensivo para el orgullo humano. Más... eh, cuando uno halaga al ser humano y diciendo que sí, fue bueno y puede hacerlo. Por lo contrario, predicar el mensaje de Cristo crucificado es ofensivo al orgullo humano y no popular, porque no halaga al ser humano. La cruz declara que no podemos nosotros salvarnos, que más bien nosotros estamos en una clasificación como aquel un de un muerto en la cruz, los peores criminales, nos clasifica así. a la gente le gusta que le diga eso? Por eso dice Pablo, si yo predicara eh las obras, qué sigo persi- sido perseguido? qué? Porque cuando uno provoca así el orgullo humano, levanta persecución, oposición, críticas y muchos problemas. Y Pablo seguía viviendo eso, porque seguía predicando el mensaje de la gracia de Dios, no por obras, sino por obra de Dios. La gente odia que se le diga que solo por la cruz pueden ser salvos y se oponen al que predica así. Algunos dicen, está bien que Cristo haya muerto, pero hay que mantenerse salvo. Pero la Biblia dice, Cristo padeció una sola vez por los pecados del justo, por los injustos, para llevarnos a Dios. Él no solamente paga por el pecado, sino que también nos lleva a Dios. Él se encarga de llevarnos. No es él, no es que él nos indique el camino, sino que él dijo, yo soy el camino, nadie me apareció por mí. No es que nos indique el camino a ir, sino que él mismo es el camino que nos lleva al Padre. Entonces, el que es perseguido es una marca del verdadero evangelio y que le predica el verdadero evangelio. El que persigue a tales es marca de un falso evangelio. Y el que lo predica. Bueno, nosotros hoy día vivimos una era de tolerancia, Hay que ser toleran- tolerantes. Así se dice. A la gente les gusta tener lo mejor de los dos mundos. Y no les gusta que sean obligados a escoger entre esos dos mundos. Comúnmente se escucha decir que no importa lo que uno cree, con tal que sea sincero, y que no es sabio clarificar demasiado las cosas. Pero lo que enseña el Nuevo Testamento es muy diferente a esa mentalidad. El cristianismo no nos permite ser indecisivos o vivir una neblina. Más bien nos urge a ser definitivos y decisivos, y en este caso decidir entre Cristo y la circuncisión y las buenas obras. La circuncisión representa, como hemos visto, una religión de logros humanos, de lo que el hombre puede hacer por sus buenas obras y de la cual pueda jactarse. Cristo representa una religión de logros divinos, de lo que Dios ha hecho por medio de la obra determinada de Cristo y para gloria de él. Entonces, hay que decidir? Depende de lo que tú eres. Las motivaciones del ser humano se muestran en su elección de las cosas. Cuando nosotros queremos halagarnos a nosotros mismos, entonces, elegimos? La religión por obras, porque ahí me siento bien, porque soy halagado. Pero la cruz nos muestra que tenemos que humillarnos. No podemos ser odiosos. Y qué costo es para algunos humillarse. Por eso dijo, muchos procurarán entrar y no podrán. La puerta es angosta. qué? Porque a veces el ego está tan inflado que no entra por esa puerta. No puede ser. Es, es un decir, Pero esa es la realidad de las cosas. Entonces tenemos una decisión que tomar, y Pablo está demarcando ya a los creyentes ahí en, en Galacia, que tienen que escoger. Mira, es como dice, pues, a, eh, en esa parábola anterior de la mujer que representa la ley y su hijo que representa a los que sí están bajo la ley. De ellos no son parte de la familia, ha dicho la, la parábola, deben ser sacados. Eso es lo que se tiene que hacer entonces en las iglesias de Galacia y en nuestras propias vidas también. Tenemos que elegir, tenemos que ser decisivos. La ley, los méritos, para alcanzar méritos, no es parte de nuestra filosofía. Debe ser portado y juzgado como una levadura. Debe ser echado de la comunión de la familia de Dios. No puede ser parte de la familia de Dios. Para ser parte de la familia de Dios no puedes tener esa mentalidad, dice Dios. Tienes que tener la mentalidad de fe en Cristo. La fe dice, ya no puedo yo, tengo que poner mi confianza en otro. Y ese es el mensaje de salvación que nos predica la Biblia.